- XXXIX -

By Francisco de la Torre

Turbia y oscura noche, que el sereno

cerco del cielo tienes escondido,

el mar revuelto, el suelo entristecido

y el aire de nocturnos monstruos lleno,

así de las tinieblas, que el ameno

Céfiro te deshace, y el dormido

silencio te acompañe, y del florido

Beleño orne la sien, y adorne el seno.

Y así de las Arabias y Sabeas

regiones, oloroso Cedro traiga

navegante a tu templo y sacrificio;

que antes que tu niebla oscura caiga,

vea mi luz, y siempre tú me veas;

débate yo tan grande beneficio.