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By Iñigo Lopez de Mendoza

Anima devota, que en el signo

e santo nombre estás contenplando,

e los sus rayos con viso aquilino

solares miras fixo, non vagando,

serás perfecto e discípulo digno

del pobre seráphico; guardando

el orden suyo ganaste el devino

lugar eterno, do vivís triunfando

Ningunas dignidades corrompieron

el fuerte muro de tu santidad;

sábenlo Siena, Ferrara e Orbino

Nin las sus ricas mitras conmovieron

las tus ynopias, nin tu pobredad;

por mí te ruego ruegues, Bernaldino