- XXXIX -

By Diego Hurtado de Mendoza y Pacheco

Salid lágrimas mías, ya cansadas

de estar en mi paciencia detenidas,

y siendo por mis pechos esparcidas,

serán mis penas tristes mitigadas.

De mil suspiros vais acompañadas,

y por tan gran razón seréis vertidas,

que si mi vida dura por mil vidas,

jamás espero veros acabadas.

Y si después, llegando el final día,

do por la muerte dejaré de veros,

hallase algún lugar mi fantasía,

el alma, que aun en muerte ha de quereros,

a solas sin el cuerpo lloraría

lo que en vida ha llorado sin moveros.