- XXXIX -

By Fernando de Herrera

El suave color que dulcemente

espira, el tierno ardor de rosa pura,

la viva luz de eterna hermosura,

el sereno candor y alegre frente;

el semblante do yace amor presente,

la mano que a la nieve de blancura

orna, pueden volver la noche oscura

en día y claridad resplandeciente.

En vos el sol se ilustra, y se colora

el blanco cerco, y ledas las estrellas

fulguran, y las puntas de Diana.

Tal vos contemplo, que la roja aurora

y de Venus la lumbre soberana,

en vuestra faz ardiendo son más bellas.