- XXXV - Declarando escolásticamente las palabras del apóstol con la ocasión de ...

By Francisco Gómez de Quevedo y Villegas

La voluntad de Dios quiere eminente

que nos salvemos todos, ¡oh Licino!

No asista sola a tu fatal camino

de Dios la voluntad antecedente.

Merezca a su piedad la subsecuente,

tu virtud con su auxilio, y el divino

rayo preceda siempre matutino

a la noche envidiosa y delincuente.

¿Viste a Bellio caer precipitado

en las verdes promesas de la vida,

y en horror de suceso desdichado?

Prevenga tu conciencia tu partida:

que madruga la muerte en el pecado,

y antes será pasada que creída.