-- XXXV -

By Francisco de Borja y Aragón

Dichosa tú, que de las rubias mieses

miras alegre el anual tributo,

y mides sus cuidados con el fruto,

sujeto a la inclemencia de los meses.

No te permite tu quietud, que peses

el justo miedo del tirano astuto;

ni el mar es puerto con semblante enjuto

la parda arena agradecido beses.

¡Que sin lisonja te obedece el prado!

¡Que sin mentir sus líquidos cristales,

tu sed animan, y tus flores riegan!

Venero el beneficio de tu arado,

que no se da por manos desleales,

que al propio dueño su trabajo niegan.