- XXXV -

By Francisco de la Torre

Ríndeme amor el fuerte de mis ojos

desde los más hermosos de la tierra,

y ofreciéndome paz y dando guerra,

ornan su bello carro mis despojos.

Y con los encendidos rayos rojos

que por los ojos en el alma encierra,

tal vez mis males con su luz destierra

y tal vez acrecienta mis enojos.

Yo, de mi bien y de mi mal contento,

el que me acaba dulcemente sigo,

con las cautivas caras prendas mías.

Y es el tirano crudo tan violento,

que porque no me opongo a sus porfías,

trata mi fe y amor como enemigo.