- XXXV -

By Hernando de Acuña

Tan hijos naturales de Fortuna

son la desigualdad y el desconcierto,

que jamás permitió llegase a puerto

virtud muy rara ni bondad ninguna;

y si ésta ha de temer en parte alguna

de mostrar disfavor tan descubierto,

que en vos lo temerá tengo por cierto,

aunque siempre a lo bueno es importuna.

Las virtudes en voz son principales

y, a su despecho, vemos que han sacado

de su poder y mando vuestra suerte.

Lo menos son los bienes temporales,

pues la desigualdad de todo estado

al fin viene a igualarse con la muerte.