- XXXV -

By Francisco de Aldana

Yace en esta que veis cava cubierta

un cuerpo de valor tan soberano

que, cuando muerte en él puso la mano,

de la vida mayor fue muerte muerta.

Rompiendo el alma está la baja puerta

do habita el desleal ángel tirano,

dejando para el bien ultramundano

otra de libertad gloriosa abierta.

Cuando murió, cayó Naturaleza

sobre sí misma, en torno le lloraron

los cielos, que de luto se cubrieron;

las piedras trasladaron su dureza

en el pecho del hombre y de él tomaron

la razón del dolor con que se abrieron.