- XXXVI - Epitafio a Pompeo el Magno
Lee, y tendrás exenta, ¡oh caminante!,
del abrazo del áncora esta orilla;
respeta entre su arena maravilla,
que lo es, en cuantas se preció el Levante.
Si bien miras, verás huesos delante,
no despojo fatal de alguna quilla,
que entre una y otra mal quemada astilla,
besa aquí el mar humilde, si arrogante.
Exenta fama del exento olvido
goza, por cuanto ciñes, blanca luna,
aquel Pompeo el Grande, aquel temido.
Faltaba a tantas palmas sólo una,
que fue saber vencer, siendo vencido,
-con victoria más noble- a su fortuna.