- XXXVI -

By Francisco de la Torre

Arrebató mi pensamiento altivo

una visión del cielo soberano,

y herido de un ardiente rayo humano,

huyó del fuego deshonrado y vivo.

El alma noble que sintió el motivo

del ya no altivo pensamiento vano,

parto bastardo de ánimo liviano,

llora que fue su pensamiento esquivo.

Y afrentada de un hecho semejante

en los ojos se pone de contino

para morir honrosamente firme,

cuando la causa de mi fe constante

no se precia mostrar rayo divino,

para sólo siquiera destruirme.