- XXXVI -

By Juan de Arguijo

Después que en tierno llanto desordena

Citerea la voz por el violento

fin de su Adonis, y con triste acento

el bosque Idalio a su dolor resuena,

y en flor sobre el acanto y azucena

hermosura, trueca el mísero y sangriento

joven, modera el grave sentimiento,

y el ímpetu a sus lágrimas enfrena;

y no hallando a su tristeza medio

vuelve al usado ornato, y reflorece

del ya sereno rostro la luz pura

Así el pesar con la razón decrece,

desesperado el bien; que tal vez cura

a un grande mal la falta de remedio.