- XXXVII -

By Juan Boscán Almogáver

Cuando de amor me aprieta algún tormento,

y deja en mí la llaga algo rompida,

no puede ser que en mi apenada vida

no quede algún disgusto o sentimiento.

Despierta el alma en este pensamiento,

y sintiéndose casi entristecida,

de mí y de sí se halla tan corrida,

que es otro nuevo mal su corrimiento.

Dice que no conozco yo mi estado;

que no sé estar en lo que debo, fuerte;

yo lo confieso, y voy tan castigado,

que todo mi disgusto se convierte

en nunca más quedar ya disgustado,

puesto que llegué al punto de la muerte.