- XXXVII -

By Fernando de Herrera

Viví gran tiempo en confusión perdido

y todo de mi mismo enajenado;

desesperé de bien, que en tal estado

perdí la mejor luz de mi sentido.

Mas cuando de mí tuve más olvido,

rompió los duros lazos al cuidado

de Amor el enemigo más honrado,

y ante mis pies lo derribó vencido.

Ahora que procuro mi provecho

puedo decir que vivo, pues soy mío,

libre, ajeno de Amor y de tus daños.

Pueda el desdén, Antonio, en vuestro pecho

acabar semejante desvarío

antes que prevalezcan sus engaños.