- XXXVIII -

By Fernando de Herrera

Desea descansar de tanta pena,

conociendo ya tarde el desengaño,

mi alma, hecha a su dolor extraño,

y del perdido tiempo se condena.

Ve su triste esperanza de ansias llena,

poco bien, mucho mal, perpetuo daño,

y las glorias debidas cierto engaño,

que el su dulce tirano al fin ordena.

Siente sus fuerzas flacas y sin brío,

y su deseo vano y peligroso,

y medrosa levanta apena el vuelo.

Amor, porque no crezca en ella el frío,

el fuego aviva do arde, y sin reposo

busca y gime, hallando luz del cielo.