- XXXVIII -

By Francisco de Aldana

Señor, que allá de la estrellada cumbre

todo lo ves en un presente eterno,

mira tu hechura en mí, que al ciego infierno

la lleva su terrena pesadumbre.

Eterno Sol, ya la encendida lumbre

do esté mi alegre abril, florido y tierno,

muere y ver pienso al más nevado invierno

más verde la raíz de su costumbre.

En mí tu imagen mira -¡oh, Rey Divino!-

con ojos de piedad, que al dulce encuentro

del rayo celestial verás volvella;

que, a verse como vidrio cristalino,

la imagen mira el que se espeja dentro

y está, en su vista de él, su mirar de ella.