Yerros, culpa, fortuna...
Yerros, culpa, fortuna, amor ardiente;
para mi perdición se conjugaron
Yerros, culpas, fortuna, me sobraron;
me bastaba el amor tan solamente.
Todo murió, mas tengo bien presente
el dolor de las cosas que pasaron,
pues sus hartas frecuencias me enseñaron
a renunciar a cuanto me contente
Erré todo el transcurso de mis años
e hice que la fortuna castigase
mis mal fundadas, locas esperanzas;
del amor sólo vi breves engaños;
¡ay, quien tanta pudiera que quebrase
este mi genio altivo de venganzas!