Zameis
Pasmado queda el pueblo del engaño
en que tan dulcemente le has traído,
con mi nombre y mi rostro y mi vestido
en mil guerras un año y otro año.
Y alegre del presente desengaño
cada cual de los dos reconocido,
con general aplauso y alarido
te alaba nuestro pueblo y el extraño.
Y yo así mismo loo tu grandeza
y encarezco tu espíritu elevado,
y admiro tu prudencia y fortaleza.
Y ser tu hijo y ser de ti estimado,
tengo por mayor suerte y más riqueza
que si del alto Amón fuera engendrado.