- LXXXIV -

By Lope de Vega

Con nuevos lazos, como el mismo Apolo,

hallé un cabello a mi Lucinda un día

tan hermosa, que al cielo parecía

en la risa del alba abriendo el polo.

Vino un aire sutil y desatolo

con blando golpe por la frente mía,

y dije a Amor que para qué tejía

mil cuerdas juntas para un arco solo.

Pero él responde: -Fugitivo mío,

que burlaste mis brazos, hoy aguardo

de nuevo echar prisión a tu albedrío-.

Yo triste que por ella muero y ardo,

la red quise romper, ¡qué desvarío!

pues más me enredo mientras más me guardo.